La lesión de Casemiro a los veinte minutos de partido, con el consecuente ingreso de Kroos al partido, no tuvo consecuencias palpables sobre planteamiento inicial. Sí recibió el plus que implica que el alemán sea el encargado de gestionar las posesiones blancas. El problema estaba en que el Madrid no la tenía, lo que dejaba en estéril el cambio de piezas en el centro del campo. El Espanyol no suscitaba especial peligro cuando la movía, pero sí lo hacía cuando la perdía mediante una presión que embarraba la transición limpia del Madrid. Pasada la media hora de encuentro, Asensio, Lucas y Benzema no habían podido dejar constancia de su presencia.
Pero entonces comenzaron a intervenir con continuidad y acierto la pareja de maquinistas del Madrid, que pareció caer en la cuenta de que sin Casemiro y con James por delante había más espacio para moverse y más opciones para avanzar. Fueron ellos los que, pasito a pasito, dieron la vuelta al calcetín, con la ayuda de un Ramos que pasó a ejercer “de Casemiro”.
Con la pelota instalada en la mitad local, los atacantes del conjunto merengue comenzaron a intervenir de manera constante. Uno de ellos era James, que en una recepción en las inmediaciones del área perica, se zafó de Diop con un caño aparatoso e hizo un gol que no estaba ahí. Va con el concurso del “10” del Madrid: produce goles con una facilidad pasmosa, indigna para un centrocampista.
El Real coqueteaba con la pelota cuando la tenía, y dejaba la sensación de que el segundo era cuestión de querer. Las pérdidas eran más por demérito propio que por buen hacer de los de Sánchez Flores, pero la escasez del botín que atesoraban los visitantes urgían a Zidane a tomar alguna decisión. Metió a Isco por James y la calidad de la posesión mejoró con la constancia en las intervenciones del malagueño. En sus botas se originó la jugada del 0-2, en la que Lucas asistió con precisión la entrada al primer palo de Benzema. La posición más retrasada de Isco, que devolvió al Madrid al 4-3-3, propició que el Espanyol tuviese serias dificultades para sumar segundos con la pelota. Los aglutinó todos el Madrid, que durmió el encuentro hasta que dejó de respirar.
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