Mientras algunos debatían el número de goles que se iba a llevar el Madrid para Chamartín, dándose por descontada la goleada en nombre de Cruyff, el Real se plantó en el Camp Nou sabiéndose menos equipo que su rival, pero nunca inferior en cuanto a talento y determinación. Si cumplían el plan que su entrenador había preparado, la victoria no era una quimera.
Con la novedad de Messi posicionado de manera permanente en el centro, Luis
Enrique buscó el dominio total de la situación mediante la pelota. Sería
azulgrana la mayor parte del tiempo. El Madrid colocó una línea de cinco
futbolistas por delante de la defensa, con Casemiro como pivote, Kroos y Modric
como interiores, y Gareth Bale y Cristiano Ronaldo cerrando las bandas. Hay que
reseñar la labor del técnico blanco a la hora de convencer a sus futbolistas de
cuáles serían las pautas a seguir. Solo así se entiende que ayer se viese a
Ronaldo defendiendo a Jordi Alba cuando éste ganaba línea de fondo. Fue
precisamente esta conciencia colectiva, este saber esperar al momento adecuado
cerrando pasillos y líneas de pase pacientemente, lo que dificultó la
circulación rápida de pelota por parte de los locales. Eso, y el hecho de que
Messi no pisase la derecha, lo cual hubiese agrietado significativamente el
sólido bloque madridista. La otra pieza blanca que refleja el plan de Zidane
fue Casemiro. El brasileño, acostumbrado a salir a todas, a morder por decreto
allá donde se encuentre la bola, adoptó ayer una actitud más conservadora,
priorizando mantener la posición frente a buscar el robo por impulso. Su partido
fue notable.
El choque no estaba siendo prolífico en ocasiones, aunque
Suárez primero, y Rakitic después, tuvieron en sus botas el primero de la noche. Bale
parecía la única vía válida para que los de Zidane se acercasen al área de
Bravo, y Benzema vivió atormentado por la presencia de Busquets, brutal con y sin
balón. Su sangre fría permitió que el Barça mantuviese el guión planeado por
Luis Enrique. Paradójicamente, el gol culé llegó en un córner.
Con el marcador en contra, el Madrid dudaba aún entre
conservar el plan inicial o lanzarse a presionar definitivamente arriba. En
esas apareció Marcelo, que había estado impreciso pero participativo en el
primer tiempo, liberado por la ausencia de Leo Messi en su zona, para trazar una diagonal
más propia de un mediapunta (su posición es un truco en el que resulta
imposible no terminar cayendo) que sirvió para que Benzema igualase el
marcador. Rakitic estaba realizando un trabajo impagable en el sector del
brasileño, pero Luis Enrique decidió introducir a un perdido Arda Turan en su
lugar. Su nivel de adaptación al sistema del Barcelona es una debilidad, y el
Madrid hizo sangre en su sector, primero con Marcelo, y después con Jesé. El
segundo parecía ya cuestión de tiempo. Bale, el jugador más en forma en el
conjunto merengue, terminó encontrando a Cristiano en el área tras una potente
arrancada de Carvajal.
El Madrid queda a 7 puntos del Barça, distancia que, con 21
puntos en juego, sigue antojándose excesiva para los blancos en lo que a
aspiraciones a ganar el campeonato se refiere. Y aún con esas, salen reforzadísimos
de Can Barça, sabiéndose capaces de tumbar a cualquiera y con todo apostado a
la Champions. Los de Luis Enrique, ni mucho menos tocados tras 39 partidos sin conocer la derrota en su feudo, continúan siendo la referencia mundial, con
aspiraciones a la proeza divina que sería repetir el triplete, y con el Cholo
Simeone esperando a la vuelta de la esquina. Lo mejor está por venir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario